lunes, 30 de mayo de 2016

Fujimori y la autoestima nacional


Por Fernando Berckemeyer

Más allá de la discusión acerca del nivel de certeza con el que se probó (o no) su participación en los crímenes contra los derechos humanos por los que ha sido condenado, resulta sorprendente el nivel de apoyo que todavía tiene Alberto Fujimori en nuestra sociedad. Porque Fujimori, además de presidir el gobierno que objetivamente acabó con el terrorismo y la hiperinflación escatológicos de los ochenta, también acabó, eficacísimamente, con las instituciones que existían para dividir el poder y garantizar nuestros derechos —los de todos y cada uno—, hasta que no hubo en el Perú proceso judicial ni administrativo importante que se resolviese en contra del querer de sus lugartenientes, ni (salvo excepciones) prensa que nos informase de nada contrario a sus intereses, ni Jurado Nacional de Elecciones que contase nuestros votos, ni contralor que controlase sus gastos, ni Congreso que lo fiscalizase, ni Tribunal Constitucional, ni nada que no fuese su voluntad.

Es decir, nos salvó de estar a la merced del terrorismo y la hiperinflación, como dicen sus admiradores. Pero solo para que pasásemos a estar a su merced.

Una vez nos tuvo ahí, no ejerció discreción alguna en su desprecio. No es hipérbole: está todo grabado, surrealistamente.

Nuestros representantes eran comprados con maletines de dinero para que hicieran solo lo que él quería. A nuestros periodistas les dictaban "las noticias" que nos contarían a cambio de más maletines. Nuestros generales recibían sus órdenes del espía que fuese declarado traidor a la patria y cobraba cupos a narcotraficantes. Y nuestros empresarios negociaban su apoyo al presidente a cambio de que la justicia les resultase propicia. 

Sin embargo, a nadie trató Fujimori con más desprecio que a los más pobres. A ellos los trató con pan y el baile del "Chino", pan y diarios chicha para los instintos más rastreros, pan y Laura Bozzo, pan y colegios sin profesores, pan y tecnocumbia, tecnocumbia y fraude electoral; convirtiendo al Perú en una especie de gigantesco Trampolín a la Fama (pero sin la calidez de Ferrando), donde los pobres entregaban su dignidad a cambio de regalos.

Es decir, nos salvó, pero para pasar a envilecernos.
Por eso el fujimorismo es un excelente termómetro de nuestra falta de autoestima como sociedad. No es coincidencia que sus núcleos más duros de apoyo estén en los sectores más altos (donde muchos no creen en nuestra viabilidad como sociedad libre) y en los más bajos (donde a tantos otros se les ha enseñado que el bienestar es algo que decide regalarnos un todopoderoso papá-gobernante).

Y es que hay que tener poca autoestima para contentarnos con que nos tengan seguros y bien (o al menos, mejor) alimentados, pero sometidos, desinformados y sin más derechos que los que nuestro "protector" nos quiera reconocer, como tiene al ganado su pastor. No en vano lo que el gobierno de Fujimori atacó sistemáticamente —nuestra libertad y nuestra capacidad de pensamiento propio (cuando buscaba comprarnos y cuando buscaba embrutecernos)—son acaso las dos cosas que más definen nuestra dignidad de seres humanos.

Con el fujimorismo no se juegan, en el fondo, como muchos parecen creer, solo valores abstractos como la institucionalidad o el derecho. Se juega algo tan personal como la piel que nos cubre y tan básico para el desarrollo como la seguridad y el crecimiento: nuestro autorrespeto.


Publicado el 15 de abril del 2009 en El Comercio

martes, 24 de mayo de 2016

Pronunciamiento de Historiadores contra el retorno del fujimorismo (2016)


Como cada cinco años, los peruanos debemos tomar nuevamente una decisión difícil. Después de una primera vuelta electoral con cerca de veinte candidatos y un proceso poco transparente, enfrentamos la posibilidad de que Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, se convierta en Presidenta de la República. Quienes –como ciudadanos y académicos– vivimos el fujimorismo de la década de 1990, y hemos seguido el desempeño de la señora Fujimori y su entorno en este proceso electoral, consideramos que su victoria representaría un retroceso para el Perú.

Hoy recaen sobre varios líderes de Fuerza Popular sospechas muy sólidas sobre actos delictivos similares a los que hicieron del gobierno de Alberto Fujimori uno de los más nefastos para la democracia y el manejo de los recursos del país. Ello sugiere que un eventual gobierno de Keiko Fujimori, que además contaría con una mayoría parlamentaria absoluta, privilegiaría la impunidad y el autoritarismo por sobre la justicia, la autonomía de poderes y la libertad de expresión, tal como ocurrió con el gobierno de su padre, quien hoy cumple condena por corrupción y crímenes contra los derechos humanos.

Por ello, los abajo firmantes levantamos nuestra voz ante la posibilidad de que Keiko Fujimori pueda convertirse en la próxima presidenta del Perú. Estamos convencidos de que si esto ocurre, los avances conseguidos en institucionalidad y respeto a los derechos humanos estarían en grave peligro. Tal como ocurrió en la década de 1990, la ciudadanía, el Estado y la sociedad civil quedarían expuestos a la acción de mafias, en particular las relacionadas con el narcotráfico, que destruirían lo obtenido desde el retorno de la democracia en 2001.

Invitamos a los ciudadanos a unirse a esta campaña para evitar que el país regrese a una etapa de incertidumbre política, irrespeto a los derechos humanos y descrédito internacional.

Lima, 22 de mayo de 2016.

Cristóbal Aljovín de Losada (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Cayetana Adrianzén Ponce (New York University)
Raúl Adanaqué Velásquez (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Gabriela Adrianzén (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Javier Aguilar Santur (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Carlos Aguirre (University of Oregon)
Jimmy Aguirre Morales (Universidad Científica del Sur)
Magally Alegre Henderson (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Dante Álvarez Rodríguez (Universidad Nacional Federico Villarreal)
María Elena Arce (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Ybeth Arias (El Colegio de México)
Fernando Armas Asín (Universidad del Pacífico)
Víctor Arrambide (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Maribel Arrelucea Barrantes (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Alberto Atúncar (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Eduardo Barriga Altamirano (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Jorge Bayona (University of Washington)
Jorge Bedregal La Vera (Universidad Nacional San Agustín)
Ericka Beizaga Salvatierra (Universidad Nacional Federico Villarreal)
Emil Beraun (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Betford Betalleluz (Universidad Antonio Ruiz de Montoya)
Ana Luisa Burga (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Manuel Burga (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Alonso Campos Zevallos (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Mónica Canales (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Adrián Carbonetti (Universidad de Córdoba)
Carlos Carcelén Reluz (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Iván Caro Acevedo (Pontificia Universidad Católica del Perú)
José Manuel Carrasco Weston (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Matthew Casey (University of California, Davis)
Jorge Ccahuana Córdova (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Talía Celi Velásquez (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Joana Cervilla (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Luis Chávez Lara (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Ainin Chávez (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Valentín Chillihuani Tito (Universidad Antonio Ruiz de Montoya)
Daniel Córdova (Universidad Nacional Enrique Guzmán)
César Cortés Mosquera (Universidad Nacional Federico Villarreal)
Jesús Cosamalón Aguilar (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Miguel Costa Vigo (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Marco Curatola Petrocchi (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Joseph Dager Alva (Universidad Antonio Ruiz de Montoya)
Ombeline Dagicour (Université de Geneve/Paris I)
Frenchy Julissa D'Arrigo Cajo (Universidad Nacional Federico Villarreal)Miguel Angel del Castillo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Erick Devoto Bazán (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Natalia Deza (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Genevieve Dorais (Université du Québec à Montreal)
Paulo Drinot (University College London)
Silvia Escanilla Huerta (University of Illinois, Urbana-Champaign)
G. Antonio Espinoza (Virginia Commonwealth University)
Augusto Espinoza (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Juan Miguel Espinoza Portocarrero (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Juan Carlos Estenssoro (Universidad de París III)
Tamara Feinstein (Saint Lawrence University)
Guillermo Figueroa Luna (Taller de Investigaciones en Ciencias Sociales, Chiclayo)
Javier Flores Espinoza (U del Pacífico)
Juan Fonseca Ariza (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas)
Iñigo García Bryce (State University of New Mexico)
Lourdes García Figueroa (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Marcos Garfias Dávila (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Cristina Gil de Sieira (Rutgers University)
Luis Miguel Glave (Instituto de Estudios Peruanos)
Karen Graubart (University of Notre Dame)
Martín Guadalupe (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Diana Guerra Chirinos (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Ricardo Guerrero Salazar (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Laura Gutiérrez Arbulú (Archivo Arzobispal de Lima)
Jaymie Patricia Heilman (University of Alberta)
Federico Helfgott Seier (Universidad Antonio Ruiz de Montoya)
Francisco Hernández Astete (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Patricia Herrera (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Jorge Huamán Machaca (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Edwin Huancahuari (Universidad Nacional Federico Villarreal)
María Claudia Huerta (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Lorenzo Huertas (Universidad Particular Ricardo Palma)
Luz Huertas Castillo (Farleigh Dickinson University)
Héctor Huerto Vizcarra (Asociación por la Cultura y la Educación Digital)
Rolando Iberico Ruiz (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Rafael Inurritegui (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Eliana Jacobo Mendoza (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Cameron Jones (California Polytechnic State University)
Juan Carlos La Serna (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Natalia Lara Acuña (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Dino León Fernández (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Adrián Lerner (Yale University)
Gino Lertora (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Livia Letts Benavides (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Fernando Lévano (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Alex Loayza Pérez (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Santiago Loayza Velásquez (Universidad Nacional San Antonio Abad)
Franco Lobo Collantes (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
David Luyo Venegas (USEL)
Diego Luza Fernández (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Helard A. Fuentes (Universidad Nacional San Agustín)
Natalia Majluf (Museo de Arte de Lima)
Alejandro Málaga (Universidad Nacional San Agustín)
María Emma Mannarelli (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Bruce Mannheim (Universidad de Michigan)
Nelson Manrique Gálvez (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Cecilia Méndez (University of California, Santa Barbara)
Michael I. Mendieta (Escuela de Bellas Artes)
Mario Meza Bazán (Universidad Antonio Ruiz de Montoya)
Albert Mijä Hernández (Universidad Nacional Federico Villarreal)
Cynthia Milton (Université de Montreal)
Elizabeth Montañez Sanabria (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso)
Kelly Montoya Estrada (Universidad Nacional Federico Villarreal)
Jorge Moreno Matos (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Giancarlo Mori (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Margareth Najarro (Universidad Nacional de San Antonio Abad)
Raúl Necochea (University of North Carolina, Chapel Hill)
Valeria Neves Carrillo (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Roberto Niada (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Victor Nieto Bonilla (Consultores Sociales de la Región Central)
Claudia Núñez Flores (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Yeny Olazábal Navarro (Universidad Nacional San Antonio Abad)
Patricia Palma Maturana (University of California, Davis)
Luis Pérez (Universidad Nacional Agraria La Molina)
César Pérez Albela Stuart (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Giovanna Pignano (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Adolfo Polo y La Borda (University of Maryland, College Park)
Liz Ponce (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Ricardo Felipe Portocarrero Grados (U Pacífico)
Bianca Premo (Florida International University)
Javier Puente (Pontificia Universidad Católica de Chile)
José Carlos de la Puente (Texas State University)
Jaime Pulgar Vidal Otálora (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Lissell Quirós (Universidad de Rouen)
Juan Ramírez Aguilar (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
José Ragas Rojas (Cornell University)
Gabriela Ramos (University of Cambridge)
Omar Ramseyer (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Liliana Regalado (Pontificia Universidad Católica del Perú)
José Luis Rénique (Lehman College, City University of New York)
Mark Rice (Baruch College, City University of New York)
Mónica Ricketts (Temple University)
Guillermo Rivas (Universidad Nacional de Ingeniería)
Javier Robles (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Gabriela Rodríguez (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Paloma Rodríguez Sumar (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Fred Rohner Stornaioulo (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Omar Rojas Herrera (Universidad Nacional Federico Villarreal)
Rolando Rojas Rojas (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Gonzalo Romero Sommer (Stony Brook University)
Juan Pablo Ronco (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Laura Rosalino Vera (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Augusto Ruiz Zevallos (Universidad Nacional Federico Villarreal)
César Sáenz Suárez (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Lucy Janeth Sanchez Ramos *Universidad Mayor de San Marcos(
Javier Saravia (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Joshua Savala (Cornell University)
Raúl Silva (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Natalia Sobrevilla Perea (University of Kent)
Matteo Stiglich (Columbia University)
Pablo Talavera (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Yukyko Takahashi (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Fabrizio Tealdo Zazzali (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Luis Tello Vidal (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Patricia Temoche Cortez (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Víctor Torres Laca (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Abel Traslaviña Arias (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Gerardo Trillo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Augusto Martín Ueda (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Jorge Valdez Morgan (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Augusta Valle (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Estefanía Vargas Aparicio (Pontificia Universidad Católica del Perú)
José Vásquez Mendoza (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
David Velásquez Silva (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Teresa Vergara Ormeño (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Angela Vilca Aparicio (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Charles Walker (University of California, Davis)
Adam Warren (University of Washington, Seattle)
Pablo Whipple (Pontificia Universidad Católica de Chile)
Brunella Yzú (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Antonio Zapata (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Odaliz Zelada (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)


Actualizado 24/5, 15:09

martes, 27 de octubre de 2015

Cuando las FF.AA. pidieron perdón a los peruanos


Saben que este gobierno no es golpista, pero deben asustar a los incautos porque estamos en época electoral. Saben que los últimos golpistas que manejaron a su antojo a las fuerzas armadas fueron Fujimori y Montesinos, pero no lo dicen porque estamos en época electoral. Saben que los militares de ahora no firman actas de sujeción como lo hicieron durante la dictadura fujimorista, pero no lo dicen porque estamos en época electoral. En su momento, las fuerzas armadas pidieron perdón a los peruanos por someterse al fujimorismo. Ahora les toca a los peruanos pedir perdón al Perú por apoyar durante diez años al dictador más corrupto de la historia.

LAS FF.AA. PIDEN PERDÓN A LOS PERUANOS

Pronunciamiento de la Fuerzas Armadas luego del destape del Acta de Sujeción

"Los señores comandantes generales de los institutos de las Fuerzas Armadas y el director general de la Policía Nacional del Perú, ante la exhibición de vídeos que muestran a oficiales de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional suscribiendo un Acta de Acuerdos del CC.FF.AA., expresan lo siguiente:

1.- El 13 de marzo de 1999 se suscribió, un acta en la que se acordaba, entre otras cosas respaldar el golpe del 5 de abril de 1992, y la conducta del gobierno de facto de Alberto Fujimori Fujimori y de quienes comandaban las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, así como las leyes de amnistía que liberan a los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional que participaron en la lucha antiterrorista asumiendo, en ambos casos, el compromiso de defender y proteger, individual e institucionalmente a cualesquiera de sus miembros por responsabilidades derivadas de dichos actos, en cualquier tiempo, confiriéndole el carácter de un compromiso de honor personal e institucional.

2.- El acta, en cuestión, que refleja la situación de grave menoscabo institucional que afectó las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, se explica a luz de los siguientes hechos: a) La violencia terrorista que enfrentó a los peruanos, durante 20 años, fue el pretexto que usó el gobierno de facto, a partir del 5 de abril de 1992, para sobredimensionar el SIN y para someter a control absoluto de éste no sólo a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional sino a los órganos del poder constitucional. Para este objeto, Alberto Fujimori Fujimori permitió y avaló la injerencia indebida y creciente de Vladimiro Montesinos Torres, quien sometió, paulatinamente, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional al control del SIN con el consentimiento de los ministros de Defensa y del Interior y de los comandantes generales de los diferentes institutos. Dicho proceso se facilitó durante los siete años continuados en que el general del Ejército Nicolás Hermoza Ríos ejerció las funciones de comandante general del Ejército y de presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, situación que prosiguió posteriormente. Fue durante esta etapa que se produjo un grave proceso de cooptación, sujeción y corrupción que alcanzó no sólo las Fuerzas Armadas sino todos los poderes constitucionales e incluso a empresarios y otros sectores de la sociedad civil. b) Como consecuencia del proceso de deterioro institucional antes descrito, en el mes de marzo de 1999, los señores oficiales generales, almirantes, coroneles y capitanes de navío de las Fuerzas Armadas del Perú y la Policía Nacional asistieron a la Base Aérea de Las Palmas, en cumplimiento de órdenes emitidas por quienes en ese momento desempeñaban los cargos de comandantes generales de sus respectivos institutos y el de director general de la Policía Nacional. Participaron de la mesa directiva los ministros de Defensa y del Interior, el presidente del CC.FF.AA., los comandantes generales ya señalados, el jefe del SIN y el asesor del SIN Vladimiro Montesinos. c) Las mencionadas reuniones se llevaron a efecto dentro de las características siguientes: - La orden de convocatoria no indicaba el motivo de la misma, pero señalaba la obligatoriedad de la asistencia. - Los documentos que se suscribieron fueron redactados con antelación sin haber sido sometidos a debate en dichas reuniones procediéndose simplemente a su lectura. - La suscripción de los documentos fue dispuesta por la Mesa Directiva en forma intimidatoria y coercitiva tal como se aprecia en la visualización de los vídeos sin permitirse ningún tipo de ponencia u observación invocándose además para tal efecto la disciplina, lealtad y cohesión institucional.

3.- Por razón de las circunstancias en que se suscribieron los documentos en cuestión y sin ánimo alguno de exculpación, los actuales comandantes generales consideran que son írritos, que no representan ningún compromiso de honor que vincule a los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional individual o institucionalmente y que por ende no pueden ni deben ser respetados por ellos mismos ni por las instituciones que representan, ya que no expresan la libre y auténtica voluntad de los firmantes y además violan principios y normas del Estado de derecho.

4.- Los comandantes generales de la Fuerza Aérea, Ejército del Perú, Marina de Guerra, y el director general de la Policía Nacional se encuentran firmemente comprometidos en la ejecución de acciones que conllevan al sinceramiento de la situación que afecta a nuestras instituciones y, en especial, al proceso de moralización impulsado por el gobierno constitucional de transición. En tal sentido, se ha procedido a investigar y denunciar los hechos que implican comisión de delitos, en las instancias judiciales correspondientes, además de colaborar con todas las investigaciones dispuestas por el Congreso de la República, el Poder Judicial y el Ministerio Público.

5.- La demostración indiscutible de ese espíritu es la conducta de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en el reciente proceso de elecciones generales del 8 de abril último. En ellas han mantenido un comportamiento que la opinión pública y todos los organismos de observación internacional han considerado ejemplar, evidenciando así los esfuerzos realizados por la recuperación institucional, en armonía con los nobles ejemplos de Bolognesi, Grau, Quiñones y Mariano Santos, inspiradores de su vida institucional.

6.- Consecuentes con los hechos señalados, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, en solemne e inequívoco gesto de rectificación, y sin perjuicio de cualesquiera responsabilidades declaran: a. Su rechazo y condena a la ruptura del orden constitucional del 5 de abril de 1992, así como la de todo acto o compromiso que podría menoscabar las bases éticas y jurídicas del Estado de derecho y su repudio a prácticas inmorales en la administración de los recursos del Estado o en el manejo de la política del gobierno. Lamentan que algunos de sus miembros incurrieran en infracciones personales que no pueden ni deben afectar la gloriosa tradición de sus instituciones que comparten y compartirán los ideales democráticos que dieron nacimiento a la República. b. Su firme determinación de seguir actuando con estricta sujeción a la Constitución y a las leyes de la República y su absoluta subordinación al jefe supremo de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú. c. Su compromiso de cumplir sus funciones dentro del marco de respeto de los derechos humanos, el fortalecimiento de los valores morales y, en consecuencia, de combatir firme y permanentemente cualquier indicio de corrupción o inconducta en la vida institucional que comprometa tales valores y principios. Por ello, respaldan las iniciativas destinadas a la formación e instalación de una comisión de la verdad que permita la unión y reconciliación nacionales, fundada en la justicia y una equitativa y objetiva apreciación de los hechos y circunstancias en que se llevó a cabo el esfuerzo por la pacificación nacional. d. Finalmente, su propósito de reivindicar valores y tradiciones de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional y de perfeccionar sus instituciones para contribuir más eficazmente a la defensa y al desarrollo nacional y al fortalecimiento del estado constitucional y de la democracia en el Perú.

7.- Los comandantes generales de la Fuerza Aérea, Marina de Guerra, Ejército y el director general de la Policía Nacional del Perú, recogiendo el sentir de sus instituciones, ofrecen satisfacciones a la ciudadanía en general, por todos los hechos que, en el pasado reciente, hubieran comprometido a sus instituciones en actos ajenos al estricto cumplimiento de su misión constitucional. Esperan, asimismo, que la ciudadanía reconozca en este acto de franca e histórica rectificación un gesto indispensable para cerrar una etapa negativa en nuestra historia y abrir así el camino a una era de genuina paz, fundada en el culto de los valores éticos y democráticos y en la unión de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional con el pueblo para la construcción de una sociedad auténticamente libre y justa.

8.- Finalmente los suscritos, comandantes generales y director general de la Policía Nacional, consideramos pertinente poner nuestros cargos a disposición del jefe supremo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional del Perú. Lima, 16 de abril del 2001 Armando Santisteban de la Flor, director general de la Policía Nacional del Perú; Carlos Tafur Ganoza, comandante general del Ejército; Víctor Ramos Ormeño, comandante general de la Marina y Pablo Carbone Merino, presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y comandante general de la Fuerza Aérea".


(Reproducido en Resumen Semanal, No. 1118, Lima, 18-25 Abril 2001.)


domingo, 25 de octubre de 2015

Los hijos del electrocutador


Kenji Fujimori dice que su madre no fue torturada sino que le aplicaron un proceso de rehabilitación oriental llamado "moxibustión". Kenji, pues, desmiente las denuncias de su madre ante varios medios y su declaración ante el Congreso. Por esa razón transcribo lo que dijo Susana Higuchi en sesiones reservadas de la Comisión presidida por el congresista Mauricio Mulder e integrada por los congresistas Pedro Morales, Carlos Almerí, Dora Nuñez y Daniel Robles:

CUESTIONES DE HECHO

1.- La congresista Susana Higuchi Miyagawa, en sesiones reservadas, declaró en resumen lo siguiente:

“Yo he venido a servir a la Patria, no he venido acá a servirme o a robar a nadie, y entonces le decía a él –refiriéndose a AlbertoFujimori- lo negativo de palacio, y la orden era desaparecerme fuere lo que fuere”.

“Efectivamente él, el mismo Fujimori de manera personal, echó Pharation en los aparatos de aire acondicionado de la alcoba presidencial”, señalando que, como consecuencia de haber llegado a inhalar parte del indicado veneno, sintió “nauseas y no podía respirar”.

“En una oportunidad anterior me trato de agredir con un machete, antes de entrar al desayuno, y en una actitud así y con una cara endiablada, y tuve que gritar los nombres de mis amigas quienes vinieron corriendo”.

“Ya narré la vez pasada lo de las comidas envenenadas, una me produjo una úlcera. También me daba medicamentos y los hice examinar y eran adulterados”.

“Me tumbaban y me comenzaban a golpear en los brazos, en las piernas, y no sé qué me pondrían en la nariz y en la boca –éter o formol, menciona más adelante- y ya me llevaban medio atontada”, a que le aplicaran electroshock.

“Con violencia me llevaron a un sótano –en el Cuartel General del Ejército- donde no se podía percibir un ápice de luz… una tortura hasta que caí desmayada, cuando me desperté no sabía dónde estaba”.

“Sufrí torturas con electroshock... fue luego de la denuncia de la ropa donada, luego del autogolpe, y dentro de los cuatro meses que me mantuvieron encerrada en el Pentagonito, en el Servicio de Inteligencia del Ejército”, precisando que la duración de estos atropellos tenía una duración de dos a tres horas, “mientras que me amarraban, hasta que me torturaban y luego me ponían el electroshock”.

“El presidente de aquel entonces y mis cuatro hijos se fueron al SIN, al Servicio de Inteligencia Nacional en Chorrillos y me dejaron sola –en la residencia de Palacio de Gobierno, donde fue confinada- sin agua, sin luz, sin teléfono y sin ingresar mi cotidiana compra de alimentos para yo poder cocinar”, agregando que cuando escapó su amiga René de Odría la encontró con 38 kilos de peso.

“Pero cuando Vladimiro Montesinos me dice que él ha estado metido en todo, que él admite que ha estado metido en muchas cosas negativas, pero que no en narcotráfico ni en crímenes de lesa humanidad, yo dije: Ah no, éste está mintiendo. Él aceptó cumplir órdenes del expresidente Fujimori”.

2.- El doctor Luis Abelardo Renteros Pineda, abogado de la entonces Primera Dama de la Nación, ha corroborado sus declaraciones, atestiguando ante la comisión que:

“Eso demuestra una serie de hechos que poco a poco se va vislumbrando –en el sentido- que lo que decía Susana en ese entonces era cierto: persecución, acoso psico-social y todo lo demás, e intento de asesinato”.

Al respecto, debe señalarse que no se ha podido concluir la investigación de este caso, en razón de no haberse podido identificar a todas las personas que podían estar implicadas en la comisión de los delitos, tarea que merece ser abordada y que debería encausarse hacia alguna de las alternativas que en su momento sea aprobada por el Pleno del Congreso, para dar tratamiento y curso a los temas pendientes.

En tanto ello se decida, y siendo este informe uno de carácter final que no puede suponer una contingencia aún no ocurrida, estimamos que lo actuado debe remitirse al Ministerio Público, para los fines de investigación y acusación correspondientes.

CONCLUSIÓN

Existen indicios razonables que Alberto Fujimori Fujimori habría incurrido reiteradamente en tentativas de uxoricidio en agravio de Susana Higuchi Miyagawa, en ese entonces su cónyuge, así como que tuvo conocimiento, dispuso y/o consintió que fuese secuestrada, acosada, perseguida y torturada.


Páginas 36, 37 y 38 del informe final de la Comisión Investigadora de la gestión presidencial de Alberto Fujimori (15 de junio del año 2002)


viernes, 14 de agosto de 2015

El Diccionario del Diablo


Por Ambrose Bierce (1842-1914) Escritor y periodista

El Diccionario del Diablo (Selección)

Aburrido, Adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.

Adherente, s. Secuaz que todavía no ha obtenido lo que espera.

Amor, s. Insania temporal curable mediante el matrimonio.

Año, s. Período de trescientos sesenta y cinco desengaños.

Beso, s. Palabra inventada por los poetas para que rime con “embeleso”.

Cerebro, s. Aparato con que pensamos que pensamos.

Confort, s. Estado de ánimo producido por la contemplación de la desgracia ajena.

Congratulaciones, s. Cortesía de la envidia.

Corsario, s. Político de los mares.

Cristiano, s. El que sigue las enseñanzas de Cristo en la medida que no resulten incompatibles con una vida de pecado.

Diario íntimo, s. Registro cotidiano de aquellos episodios de la
vida que uno puede contarse a si mismo sin sonrojo.

Ecuanimidad, s. Disposición de soportar ofensas con humilde compostura, mientras se madura un plan de venganza.

Egoísta, s. Persona que se interesa más en sí mismo que en mí.

Elector, s. El que goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros.

Ermitaño, s. Persona cuyos vicios y locuras no se ejercen en sociedad.

Fanático, adj. Dícese del que obstinada y ardorosamente sostiene una opinión que no es la nuestra.

Felicidad, s. Sensación agradable que nace de contemplar la miseria ajena.

Fiesta, s. Celebración religiosa generalmente caracterizada por la glotonería y la ebriedad, que suele realizarse para honrar a alguien que se distinguió por ser un santo y un abstemio.

Gobierno monárquico, s. Gobierno.

Historia, s. Relato casi siempre falso de hechos casi siempre nimios producidos por gobernantes casi siempre pillos o por militares casi siempre necios.

Ignorante, s. Persona desprovista de ciertos conocimientos que usted posee, y sabedora de otras cosas que usted ignora.

Política, s. Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios. Manejo de los intereses públicos en provecho privado.

Prerrogativa, s. Derecho de un soberano a obrar mal.

Rectitud, s. Virtud sólida que solía encontrarse entre los Pantidoodles, habitantes del sector meridional de la península de Oque.

Resuelto, adj. Dícese de quien sigue obstinadamente una línea de conducta que aprobamos.

Revolución, s. Abrupto cambio en la forma de desgobierno.

Saquear, v.t. Tomar la propiedad de otro sin observar las reticencias decentes y acostumbradas del robo.

Sepulcro, s. Lugar en que se coloca a los muertos hasta que llegue el estudiante de medicina.

Teléfono, s. Invención del demonio que suprime algunas de las
ventajas de mantener a distancia a una persona desagradable.

Tumba, s. Pabellón de la Indiferencia.

Urbanidad, s. La forma más aceptable de la hipocresía.

jueves, 13 de agosto de 2015

Temor, amor y odio



Por Sinesio López

En la campaña le temían y buscaban destruirlo; en la hora del triunfo combinaron la presión, el atarantamiento y la seducción hasta someterlo; antes de asumir el mando ya las derechas tenían asegurados los puestos claves del  gobierno (MEF y BCR); una vez en el gobierno seguía la presión angurrienta para que se deshaga de la izquierda y se preparaban para coparlo. Una vez capturado, Humala sufrió el síndrome de Estocolmo y asumió sin remordimientos el modelo neoliberal, se subió feliz a la ola del boom exportador (Conga va sí o sí),  se olvidó de la diversificación productiva y desplegó las banderas de un asistencialismo moderado.

Fueron dos años de gloria y de matrimonio feliz entre Humala y las derechas que lo sentían su gobierno. Todos fueron felices y comieron perdices. La pareja presidencial gozó las mieles del poder y los halagos de las derechas. De repente todo cambió entre ellos. Las derechas políticas y mediáticas comenzaron a cuestionarlo. Sólo la CONFIEP y los grupos empresariales en general se mantuvieron fieles. ¿Qué sucedió? ¿Qué produjo la ruptura entre las derechas políticas y mediáticas con el gobierno de Humala? ¿Fue un acontecimiento específico o un conjunto de acontecimientos que explican la ruptura? Me inclino por lo segundo.

Varios factores explican el distanciamiento que se transformó rápidamente en enemistad y odio. En primer lugar, la megacomisión investigadora de García y la revelación de los “narco-indultos” que han afectado seriamente su candidatura a la Presidencia por tercera vez. En segundo lugar, la negativa de Humala a indultar a Alberto Fujimori, lo que reavivó y agudizó los odios del fujimorismo contra el humalismo. En tercer lugar, la concentración mediática que impulsó el grupo de El Comercio para que las derechas no volvieran a experimentar los miedos del 2011, según lo expresó su propio director. 

Finalmente, el adelanto inusitado de la campaña electoral del 2016 lanzado por García para defenderse de los narco-indultos acusando a la pareja presidencial de querer sacarlo de la competencia política porque quería perpetuarse en el poder a través de la primera dama. Los medios concentrados hicieron eco de las denuncias de García y emprendieron una campaña contra Nadine Heredia hasta destruirla, como lo venía haciendo también con los líderes de las izquierdas. Haber recibido dinero de Chávez, estar vinculada a la corrupción debido a su amistad con Belaúnde Lossio, interferir en el gobierno sin haber sido elegida fueron las acusaciones principales hasta convertirla, según las encuestas, en la política más corrupta del Perú mientras Keiko Fujimori aparecía casi inmaculada.

La desaceleración de la economía, atribuida por las derechas a las políticas económicas equivocadas del gobierno, a los conflictos mineros y a las trabas burocráticas, a la incapacidad de los gobiernos regionales y a las políticas sociales desplegadas, ha potenciado las acusaciones contra la pareja presidencial y ha preparado el terreno para el retorno de los representantes directos y genuinos de la derecha dispuestos a acabar con la descentralización y con las políticas sociales, conforme lo anuncian sus probables ministros de Economía y Finanzas.